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{15 febrero, 2018}   Jan van Eyck

Cita:

“Als ich kan”
“Lo mejor que puedo”

Nota: Lema personal, que aparece escrito en varios de sus cuadros.

JanVanEyck-Signatura.jpg

«firma de Jan van Eyck», detalle

Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa, 1434.Jan van EyckWeb site of National Gallery, London

Archivo: Eyck madonna rolin.jpg

La Virgen del Canciller Rolin wikidata: Q1516449
Descripción
Der Maler zeigt uns die Visión de los asaltantes Stifters, dem die Madonna erscheint. Detailreichen Landschaft im Hintergrund. Die perspektivische Darstellung, realisiert durch den Mosaikboden und dem weiten Ausblick ist hier schon vollständig durchkomponiert.

Jan van Eyck: Virgen del canónigo Van der Paele (1434), un buen ejemplo de alfombras orientales en la pintura renacentista

Anunciación, Galería Nacional de Arte (Washington D. C.).

El Políptico de Gante: La adoración del Cordero Místico (vista interior), pintado en 1432.

La Fuente de la Gracia y Triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga o La fuente de la Vida (c. 1430-1440), Madrid, Museo del Prado.8​ Óleo sobre tabla, 181 x 119 cm. La obra ha sido atribuida, entre otros, al taller de Jan van Eyck, a Lambert van Eyck, hermano menor de Jan y quien dirigió el taller a su muerte, o a Petrus Christus, y se encuentra documentada en España hacia 1459, cuando Enrique IV hizo donación de ella al Monasterio de El Parral.9​10​ Se trata de una alegoría teológica. El cuadro presenta en la parte superior a Cristo sentado en su trono, acompañado de la Virgen y San Juan, a cuyos pies emana un río de hostias consagradas.11​ En la parte inferior, a la izquierda la Iglesia , encabezada por el papa; a la derecha la Sinagoga,12​ representada por un grupo de judíos junto a un sumo sacerdote con los ojos vendados, simbolizando la no percepción de la luz del cristianismo

Recuperación de la Cruz por santa Helena, iluminación atribuida al «maestro G», del Libro de Horas de Turín.

Jan van Eyck (o Johannes de Eyck, Maaseik, h. 1390 – Brujas, antes del 9 de julio de 1441) fue un pintor flamenco que trabajó en Brujas. Está considerado uno de los mejores pintores del Norte de Europa del siglo XV y el más célebre de los Primitivos Flamencos. Robert Campin, que trabajó en Tournai y los hermanos Van Eyck en Flandes, fueron las figuras de transición desde el gótico internacional hasta la escuela flamenca. El estilo flamenco que se dio en los Países Bajos en el siglo XV se ha considerado tradicionalmente como la última fase de la pintura gótica. Otra corriente lo enmarca en lo que se ha dado en llamar Prerrenacimiento. A este estilo pictórico del gótico tardío en el siglo XV, que anuncia el Renacimiento Nórdico de Europa, también se le llama Ars nova.

Biografía
Juventud
Jan van Eyck pertenecía a una familia de pintores. A menudo se ha relacionado con el pintor Hubert van Eyck, al que se considera su hermano, debido a que se cree que ambos provenían de la misma ciudad, Maaseik. En documentos de la corte borgoñona se menciona a otro hermano, Lambert van Eyck y se tiene la teoría de que pudo haber sido pintor y también que fue quien supervisó el cierre del taller de Jan van Eyck en Brujas.1​ Otro pintor significativo, y bastante más joven, que trabajó en el sur de Francia, Barthélemy van Eyck, se cree que era un pariente suyo.

Se desconoce la fecha del nacimiento de Van Eyck. Una tradición que se remonta a Lucas de Heere (1559) y Marcus Van Vaernewijck (1568) fija el lugar de nacimiento de Jan van Eyck en Maaseik, cerca de Mastrique, en la provincia de Limburgo, a orillas del río Mosa y perteneciente a la diócesis de Lieja. Nada se sabe sobre su formación como artista, ni siquiera si fue en Francia o en su tierra natal. Probablemente su formación fue en el campo de la miniatura, de la cual aprendió el amor por los detalles diminutos y por la técnica refinada, que se refleja incluso en las obras pictóricas. Se ha apuntado la posibilidad de que se formase en París, pero lo cierto es que no hay pruebas que lo acrediten.

El documento más antiguo que existe de él es de la corte de Juan de Baviera, príncipe-obispo de Lieja, conde de Holanda y de Zelandia, en La Haya, donde se hicieron pagos a Jan van Eyck entre octubre de 1422 y septiembre de 1424 como pintor de corte,​ con el rango cortesano de ayuda de cámara, y primero uno y luego dos asistentes. Esto sugiere una fecha de nacimiento en el año 1395, como muy tarde, y de hecho posiblemente antes. La edad que aparenta en su probable autorretrato sugiere a la mayor parte de los estudiosos una fecha más temprana que 1395.

 

Recuperación de la Cruz por santa Helena, iluminación atribuida al «maestro G», del Libro de Horas de Turín.
Sus primeros pasos se dieron en el mundo de la miniatura, en la época dominada por la tradición tardogótica francesa. De este primer período sólo quedan las miniaturas en el Libro de Horas de Turín. Su datación y comitente no queda claro. Se ha apuntado la posibilidad de que lo encargara el duque Guillermo IV de Baviera antes de 1417. Sin embargo, generalmente se entiende que fueron ejecutadas en La Haya para el conde de Holanda, Juan de Baviera entre 1422 y 1424. La mayor parte de estas fueron destruidas por el fuego en 1904, aunque existen fotografías, pero otra parte del manuscrito se conserva en el Museo civico d’arte antica de Turín. En los mejores folios del libro miniado, atribuidos por Huelin de Loos al «maestro G» (posiblemente, Jan van Eyck) las figuras son ya plenamente integradas en un espacio realista, con una luz que unifica la representación y delinea con gran precisión y detalles diminutos de la sala y de las ocupaciones de los personajes. Queda claro que Van Eyck se planteaba, como Masaccio, el problema de la realidad: pero mientras el italiano hacía una síntesis que acogía la sola esencia de las cosas, preocupándose de colocarla en un espacio con perspectiva unitaria y racional, el flamenco procedía en lugar de ello analizando con lucidez y atención los singulares objetos como se presentan ante nuestros sentidos.

No se sabe exactamente si estas miniaturas las hizo Jan o su hermano Hubert, como ocurre con otras obras de esta época. La autoría de obras de Van Eyck anteriores a 1426, fecha en que murió su hermano Hubert, se discute y la atribución a Hubert o a Jan es delicado. Esto ocurre con las Tres Marías ante el sepulcro del Museo Boymans van Beuningen, que se suele atribuir a Hubert por lo arcaico de la composición. Parece que es obra de Hubert van Eyck una Crucifixión de la Gemäldegalerie de Berlín, y cabe la duda de si el Tríptico de Dresde es obra de Jan o de Hubert. La tabla central de este tríptico representa a la Virgen entronizada con el Niño y en los paneles laterales se encuentran San Miguel con el donante a la izquierda y Santa Catalina a la derecha; el marco es aún el original y sobre el lado externo de los portillos se puede ver una Anunciación pintada con grisalla.

Portrait of a Man in a Turban (Jan van Eyck) with frame.jpg

Van Eyck

 

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{10 febrero, 2018}   Carnaval 2018

 

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Canción de Carnaval

Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.

Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada.

Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.

Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.

Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown;

mientras Arlequín revela
que al prisma sus tintes roba
y aparece Pulchinela
con su joroba,

di a Colombina la bella
lo que de ella pienso yo,
y descorcha una botella
para Pierrot.

Que él te cuente cómo rima
sus amores con la Luna
y te haga un poema en una
pantomima.

Da al aire la serenata,
toca el auro bandolín,
lleva un látigo de plata
para el spleen.

Sé lírica y sé bizarra;
con la cítara sé griega;
o gaucha, con la guitarra
de Santos Vega.

Mueve tu espléndido torso
por las calles pintorescas,
y juega y adorna el Corso
con rosas frescas.

De perlas riega un tesoro
de Andrade en el regio nido,
y en la hopalanda de Guido,
polvo de oro.

Penas y duelos olvida,
canta deleites y amores;
busca la flor de las flores
por Florida:

Con la armonía te encantas
de las rimas de cristal,
y deshojas a sus plantas,
un madrigal.

Piruetea, baila, inspira
versos locos y joviales;
celebre la alegre lira
los carnavales.

Sus gritos y sus canciones,
sus comparsas y sus trajes,
sus perlas, tintes y encajes
y pompones.

Y lleve la rauda brisa,
sonora, argentina, fresca,
¡la victoria de tu risa
funambulesca!

Rubén Darío

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{10 febrero, 2018}   Edgar Degas

 

La clase de ballet, 1871-74. Museo de Orsay, París.

Ensayo sobre el escenario, 1874, Museo de Orsay, París

Rosa Mauri, 1878
Edgar Degas – The Yorck Project:

Clase de danza, 1871, Museo Metropolitano, Nueva York

 

Edgar Germain Hilaire Degas 061.jpg   Degas autograph.png

Edgar Germain Hilaire Degas

Hilaire-Germain-Edgar de Gas, más conocido como Edgar Degas (París, 19 de julio de 1834-ibídem, 27 de septiembre de 1917), fue un pintor y escultor francés.

Considerado uno de los fundadores del Impresionismo, aunque él mismo rechazaba el nombre y prefería llamarlo realismo o arte realista, Degas fue uno de los grandes dibujantes de la historia por su magistral captación de las sensaciones de vida y movimiento, especialmente en sus obras de bailarinas, carreras de caballos y desnudos. Sus retratos son muy apreciados por la complejidad psicológica y sensación de verdad que transmiten.

Hilaire-Germain-Edgar De Gas nació en París el 19 de julio de 1834, siendo el mayor de los cinco hijos de Célestine Musson De Gas, hija de una familia criolla de Nueva Orleans y de Augustin De Gas, un banquero francés.3​ Años más tarde, adoptaría una forma mucho más simplificada de su apellido a Degas, con el cual sería conocido por el resto de su vida. Comenzó su educación a la edad de once años en el Lycée Louis-le-Grand; dos años más tarde su madre fallece convirtiendo a su padre y a su abuelo en sus principales influencias el resto de su juventud.

Degas comenzó a pintar a una edad temprana. Después de graduarse en el liceo en bachillerato en literatura a los 18 años en 1853, instaló un estudio de arte en su casa. Al graduarse, Degas se registra como copista de arte en el Museo de Louvre. Sin embargo, terminó ingresando en la Facultad de leyes en la Universidad de París a petición de su padre en noviembre de 1853; no obstante dedica muy poco esfuerzo a sus estudios.

En abril de ese mismo año, Degas es admitido a la Escuela de Bellas Artes (“École des Beaux-Arts”), comenzando a estudiar dibujo bajo la guía de Louis Lamothe, tomando como inspiración principal el estilo de Ingres. En julio de 1856, Degas viaja a Italia, donde se establecería los siguientes tres años, comenzando los estudios para su primera obra: La familia Bellelli. Al mismo tiempo hacía copias de obras renacentistas, de Miguel Ángel, Rafael o Tiziano, entre otros. Sin embargo, contrariamente a las prácticas convencionales, Degas seleccionaba detalles de los cuadros que atraían su atención, usualmente figuras secundarias o alguna cabeza, los cuales trataba como un retrato

Cantante con el guante, 1878, The Fogg Art Museum, Cambridge, Massachusetts
Edgar Degas – The Yorck Project:

Fin d’Arabesque, con la bailarina Rosita Mauri, 1877, Museo d’Orsay.
Edgar Degas – The Yorck Project:

En el Café-concierto: la canción del perro, 1875–1877
Edgar Degas – The Yorck Project

Mujer sentada con jarrón de flores, 1865, óleo sobre lienzo, Museo de Arte Metropolitano, Nueva York
Edgar Degas – Wikipedia Loves Art at the Metropolitan Museum of Art

Retrato de Miss Cassatt, 1876–1878



{8 febrero, 2018}   Paula Modersohn-Becker- Natalicio

Modersohn-Becker 01.jpg

Paula Modersohn-Becker, anteriormente Minna Hermine Paula Becker (Dresde, 8 de febrero de 1876 – Worpswede, 21 de noviembre de 1907), fue una pintora alemana, y una de las representantes más precoces del movimiento expresionista en su país.

Originaria de Dresde, Paula Becker se comprometió en estudios de pintura y reunió a artistas independientes en el pueblo de Worpswede, no lejos de Bremen, que predicaba un retorno a la naturaleza y a los valores simples de la gente campesina. Allí se casó con el paisajista Otto Modersohn. La falta de audacia de los pintores de Worpswede la empujaron a usar inspiraciones exteriores y a efectuar repetidas estancias en París.

Los catorce cortos años durante los cuales Paula Modersohn-Becker ejerció su arte le permitieron realizar al menos setecientos cincuenta lienzos de pintura, trece estampas y cerca de un millar de dibujos. Su estilo, particularmente único y original, es el fruto de múltiples influencias, a los confines de la tradición y de la modernidad. Su pintura presenta aspectos que mezclan el impresionismo de Cézanne o Gauguin, el cubismo de Picasso, el fauvismo, el arte japonés y el renacimiento alemán. La fuerza expresiva de su obra resume sólo los principales aspectos del arte a principios del siglo XX. Paula Modersohn-Becker murió a los treinta y un años.

Biografía

Paula Becker era la tercera hija nacida de una familia de siete hermanos. Su padre, Carl Woldemar Becker (nacido el 31 de enero de 1841 de Odessa – fallecido el 30 de noviembre de 1901 en Bremen), era ingeniero de oficio, y su madre Matilde (nacida el 3 de noviembre de 1852 de Lübeck – fallecida el 22 de enero de 1926 en Bremen) descendía de una familia ilustre de la nobleza de Turingia, los von Bültzingslöwen. Las cartas que Carl Woldemar Becker le envió más tarde a su hija le dan la imagen de un hombre cultivado y abierto sobre la gente: familiar de París totalmente como de Londres, dominaba el ruso, el francés y el inglés. La familia materna de Paula presentaba las mismas predisposiciones al viaje: el abuelo von Bültzingslöwen había mandado una guarnición en el extranjero, y varios hermanos de Matilde emigraron a Indonesia, a Nueva Zelanda y a Australia.

Los primeros años
Dresde y Bremen
Paula Becker pasó los doce primeros años de su vida en Dresde, un período sobre el que se conocen muy pocos datos. Reencontramos sin embargo el rastro de un drama acontecido cuando Paula tenía 10 años, mientras que ella y sus dos primas Cora y Maidli Parizot jugaban en las galerías de una cantera de arena. Las jóvenes fueron enterradas por un derrumbamiento, Paula y Maidli pudieron salir a tiempo, mientras que Cora Parizot, de tan sólo once años de edad, se asfixió y murió bajo los escombros. En una carta escrita muchos años más tarde a Rainer Maria Rilke, Paula Modersohn-Becker reveló hasta qué punto esta experiencia la había marcado.

En 1888, Carl Woldemar Becker obtuvo un trabajo en Bremen, lo que obligó a la familia dejar Dresde. La vida cultural de Bremen especialmente efervescente y la madre de Paula cultivó numerosas amistades en los círculos artísticos, la familia Becker pudo gozar constantemente de relaciones privilegiadas con este medio.

Dresden-Friedrichstadt. Después del nacimiento de Paula la familia Becker se mudó a la «Friedrichstrasse 29», la cual ahora lleva el número 46.

Bremen: El domicilio de la familia de Becker en la «Schwachhauser Chaussee 23» (ahora «Schwachhauser Heerstrasse»)

La familia Becker o sea los padres Carl Woldemar Becker y Mathilde, nacida de Bueltzingsloewen (ambos en el lado izquierdo), Paula Becker (en posición de pie) estuvieron sentado en el jardín de invierno en el “Schwachhauser Chaussee el número 23”. El hogar y la familia desde 1888 hasta 1899

La casa de familia «Ludwig von Kapff» cerca de «Große Weserbrücke». La familia de Becker residimos «Wachtstrasse 43» (1907) desde 1899.

«Schwachhauser Chaussee 23» en 1899. Los alrededores de su casa en Bremen.
Inglaterra y los primeros cursos de dibujo
A principios del verano de 1892, sus padres enviaron a Paula Becker a Inglaterra con el fin de efectuar una estancia lingüística. Una hermanastra de su padre vivía en las afuera de Londres, y Paula debía reunirse con ella, para aprender a hablar inglés y, al mismo tiempo tener un hogar. Gracias al apoyo de su tío, la joven muchacha pudo también recibir cursos artísticos, en la St John’s Wood Art School. Después de algunos estudios preliminares de bosquejos, comenzó a frecuentar a una escuela privada de las Bellas Artes, donde pasaba seis horas al día iniciándose en la técnica de dibujo. Estos cursos sin embargo se abandonaron rápidamente: sus padres inicialmente habían fijado la duración de la estancia londinense de Paula en un año, pero el mal del país, la nostalgia del hogar y la disciplina autoritaria que le imponía su tía impulsaron a Paula volver hacia Alemania apenas seis meses más tarde.

La escuela de profesoras

Muchacha con el pañuelo blanco
1900 (45,3 x 66,2 cm).
Es sobre todo debido a la influencia de su padre y del respeto que éste le inspiraba que Paula Becker siguió las clases de una escuela de formación de maestras a partir de 1893, en Bremen. Seguía en esto de mala gana los pasos de su hermana mayor, que había seguido los mismos estudios. No obstante pudo obtener de su padre, a manera de contraparte, el derecho a asistir a cursos de pintura.

Las clases de pintura se efectuaban en casa del pintor Bernhard Wiegandt, y constituyeron particularmente para Paula la primera ocasión de trabajar según verdaderos modelos. De esta época datan por ejemplo una serie de retratos de sus hermanos y hermanas, así como su primer autorretrato, realizado hacia 1893. Esta actividad artística no la condujo a descuidar sus principales estudios: en septiembre de 1895, Paula Becker pasó el examen de profesora y obtuvo el diploma con buenos resultados.

A principios del año 1893, Paula pudo admirar por primera vez las realizaciones del círculo artístico de Worpswede, cuando Fritz Mackensen, Otto Modersohn, Fritz Overbeck, Hans am Ende y Heinrich Vogeler expusieron sus telas al museo de Kunsthalle de Bremen. La joven mujer fue encantada sobre todo por una obra de su futuro marido, Otto Modersohn, que resplandecía de colores extraños y daba un sabor muy particular a un paisaje de brezos.

Curso de pintura en Berlín
Paula, gracias a la rama maternal de su familia, pudo viajar a Berlín a principios de 1896 con el fin de seguir durante seis semanas cursos de dibujo y pintura para la Asociación de los Artistas Berlineses (Verein der Berliner Künstlerinnen). La existencia de este tipo de asociaciones era una necesidad para las mujeres, que no tenían aún acceso a las academias de las Bellas Artes de la época.

Dibujo de Paula que representa un desnudo femenino sobre la hierba.
Paula estuvo en condiciones de continuar su formación más allá de las seis semanas inicialmente consideradas, ya que su madre incluso llegó a acoger a un pensionista en la casa familiar para poder pagar los estudios a su hija. Por otra parte, el hermano de Matilde, Wulf von Bültzingslöwen, al igual que su esposa Cora, se habían declarados dispuestos para alojar a Paula y para satisfacer las necesidades diarias de la joven.

La enseñanza impartida en Berlín concedía un lugar preponderante al dibujo, realizado a partir de modelos profesionales. Sólo se admitía a las clases a aquellas candidatas que tenían ya un buen control de la materia. Numerosos dibujos de desnudos realizados por Paula y que databan de este período han podido conservarse: las líneas, por regla general, son fuertemente marcadas, y los efectos de claroscuro afectan su omnipresencia. En 1897, Paula fue admitida por primera vez en la clase de Jeanne Bauck. Este artista, hoy caído en el olvido, tuvo una profunda influencia sobre su joven alumna, y la persuadió más tarde a que fuera a vivir por algún tiempo a París.

Durante su estancia berlinesa, Paula Becker pasó numerosas horas en las galerías de los museos. Al igual que los artistas del movimiento nazareno, que había conocido su apogeo siete décadas antes, a Paula le gustaban por encima de todo, los lienzos del Renacimiento alemán e italiano.

Worpswede y París

Retrato de Rainer Maria Rilke hecho por Paula Becker.
La salida a Worpswede

Muchacha en un jardín junto a una bola de cristal
1901/1902 (35,7 x 35,7 cm).
Con motivo de las bodas de plata de los padres, la familia Becker emprendió, en el verano de 1897, una excursión al pequeño pueblo de Worpswede. A Paula le impresionó la singularidad del lugar, el colorido del paisaje y en especial la “colonia artística” (Künstlerkolonie) que había sido fundada allí algunos años antes. Ese mismo otoño, Paula visitó de nuevo Worpswede en compañía de una amiga y, cuando en enero de 1898, heredó 600 marcos (y pudo devolver parte del dinero prestado para proseguir sus estudios por sus primos Arthur y Greta Becker), decidió volver a Worpswede, con el consentimiento familiar.

La intención en principio era pasar unas vacaciones. Matilde Becker había previsto que su hija estuviera allí durante dos semanas en las clases de pintura y de dibujo de Fritz Mackensen, como iniciación antes de irse en otoño a París y encontrar allí un trabajo de niñera («fille-au-pair»). A pesar de todas estas precauciones familiares, parece que la intención de Paula Becker, cuando tomó finalmente la carretera de Worpswede en septiembre de 1898, era permanecer bastantes más tiempo del previsto, pues ambicionaba hacerse artista profesional.

La colonia artística de Worpswede
Véase también: Colonia de artistas de Worpswede

Tumbas pantanosas
1900 a 1902 (54,1 x 33 cm).
Los artistas que se habían instalado en Worpswede en 1889 reivindicaban su independencia frente a las grandes academias artísticas. La inmensa mayoría eran antiguos alumnos de la Academia de las Bellas artes de Düsseldorf, una institución que había brillado con Wilhelm von Schadow. Como muchos jóvenes artistas del siglo XIX consideraban las academias de pintura como instituciones oficiales y a sus profesores y métodos obsoletos. Con Worpswede, aspiraban a crear un espacio con, por y para la naturaleza, como antes hiciera Théodore Rousseau con la escuela de Barbizon. Como en Francia, el objetivo era doble: trabajar «au plein air», revolucionando así la técnica pictórica, y reflejar en su obra a la población campesina, que juzgaban de una pureza aún original y no corrompida por la civilización.

Clara Rilke-Westhoff. 1905
Una profunda amistad uniría desde un principio a Paula Becker y Clara Westhoff, joven aspirante a escultora, alumna de Mackensen en cursos de dibujo y modelado. Paula, inicialmente al margen de la ideología de la colonia, se mostró menos reservada a partir de marzo de 1899, en particular con su futuro marido Otto Modersohn y con Heinrich Vogeler. Paula realizó varias estampas con la técnica de aguafuerte durante el verano de 1899; la estricta disciplina que imponían las técnicas de grabado no debieron cautivarla. Fritz Mackensen, inicialmente importante para el despertar de su talento, dejó de seducirla ya a finales de aquel año. Su original estilo, que tendía cada vez más a la simplificación de las formas y los colores, no tenía reflejo en Worpswede. Tampoco ayudarían las críticas de que sería objeto su participación en algunas exposiciones aquel año; por ejemplo las del Weser-Zeitung del 20 de diciembre de 1889 con el siguiente análisis de dos de sus obras expuestas:

«Para calificar este trabajo, los recursos de una lengua pura no son suficientes, y nos negamos a utilizar una impura. Digamos que si una actividad creativa del mismo orden se hubiera ilustrado en los ámbitos del teatro o la música, y si además hubiese tenido la insolencia de aventurarse sobre escena o en la sala de un concierto los silbidos y los abucheos, habrían hecho poner término a tal grosera mascarada»
A pesar de que artistas como Max Slevogt, Lovis Corinth, Max Liebermann o Wilhelm Leibl empezaban a tener sus primeros éxitos en Múnich y Berlín, Alemania seguía fiel a los salones de pintura y el arte académico. En París, al otro lado de la frontera, la apertura y la innovación en la vida artística eran un señuelo irresistible para sensibilidades como la de Paula Becker.

La primera estancia artística en París
Es en la noche del 31 de diciembre de 1900 que Paula tomó caminó rumbo a Francia. Al igual que Roma había sido un gran centro de atracción para todos los artistas alemanes a principios del siglo XIX, París entonces se había vuelto el lugar de encuentro por excelencia de todas las corrientes artísticas europeas. Varios artistas alemanes muy conocidos, como Emil Nolde, Bernhard Hoetger o Käthe realizaron entancias más o menos largas. En cuanto a Clara Westhoff ( la amiga de Paula, en la ciudad de Worpswede), ya se encontraba aquí desde fines de 1899, animada por la esperanza de convertirse en alumna de Auguste Rodin. Paula y Clara pasaron juntas un año en París, en agosto retornaron a Worspede, y luego pasaron juntas el invierno en Berlín. En cuanto a la relación entre ambas, una poesía de Adrienne Rich alude a la misma.

Cabeza de una pequeña muchacha.
Paula Becker pudo hacer este viaje financieramente, puesto que seguía beneficiándose de la ayuda de sus padres y el resto de su familia. Se instaló en el número 9 de la calle Primera Campaña, en el distrito XIV de París, y adornó su pequeño estudio de cajas y algunos muebles desalojadas en un rastro. Paula fue a seguir las clases de la Académie Colarossi en el Barrio Latino de París, porque esta última ofrecía la ventaja de aceptar a las mujeres, y volvió a examinar los museos como lo había hecho en Berlín. Sola o en compañía de Clara, frecuentaba las exposiciones y galerías artísticas para familiarizarse con la pintura moderna francesa. Clara Westhoff reporto más tarde algunas anécdotas vinculadas a este período, como, por ejemplo, la visita hecha al vendedor de arte Ambroise Vollard, la profunda fascinación sentida por Paula hacia la obra de Paul Cézanne, en aquel entonces completamente desconocido. Según la historiadora del arte Christa Murken Altrogge, Paula Becker fue la primera artista alemana que percibió el talento revolucionario de este pintor. En una carta con fecha del 21 de octubre de 1907 dirigida a Clara, Paula escribía muchos años más tarde que Cézanne:

«es uno de los tres o cuatros grandes amos que tuvieron sobre mí el efecto de una tormenta.»

Paula Becker asistió a la gran exposición organizada por el movimiento nabi en París. Este grupo artístico, profundamente influenciado por las estampas del arte japonés, ponía énfasis en las superficies y en los colores caprichosos, cuyo objetivo no era reflejar exactamente la realidad sino cerrar un significado propio.

Desde el mes de abril de 1900 se celebraba la Exposición Universal destinada a conmemorar la llegada del nuevo siglo. Este acontecimiento fue la ocasión de venir en París para Fritz Overbeck y el paisajista Otto Modersohn, que llegó en junio. Paula Becker ya conocía a Otto y, admiraba su trabajo en Worpswede, apreciaba mucho a este hombre once años mayor que ella. En aquel entonces Modersohn estuvo casado con Hélène, quien estaba mal de salud hecho que la retuvo en Worpswede, muriendo en la corta estancia parisina de Otto. La tragedia precipitó la vuelta de Modersohn y Overbeck a Alemania. Dos semanas después Paula y Clara regresarón a Worpswede por que el dinero con el que contaban se agotaba.

Matrimonio con Otto Modersohn

Naturaleza muerta con platillo de leche (Stilleben mit Milchsatte) 1905 (55x 71,8 cm) Museo Paula Modersohn-Becker, Bremen.
Otto Modersohn y Paula Becker se casaron el 25 de mayo de 1901. A tal efecto, y bajo la presión ejercida por sus padres, Paula aceptó hasta seguir un curso de cocina en Berlín, curso que abandonó bastante rápido.

La pareja efectuó una corta luna de miel, a la cual les invitó Gerhart Hauptmann cerca de Hirschberg en Silesia, hoy territorio polaco. Se abre a continuación un período de la vida de Paula Modersohn-Becker en que intentó reconciliar sus ambiciones artísticas con su nueva vida de esposa, mujer de la casa y madre de la pequeña Elisabeth, resultado del primer matrimonio de Otto Modersohn. Paula, para todo el taller, no disponía más que de una pequeña habitación con una sola ventana. Otto decidió construir un tragaluz en el techo del edificio principal, para que su esposa trabajara. La joven novia era ayudada en la realización de las tareas diarias por un criado. Desde las nueve de la mañana hasta alrededor de la hora de la tarde, Paula podía así pintar en su taller, salía para almorzar luego volvía de nuevo a su trabajo a las quince horas, para permanecer a menudo hasta la noche, cuando pasaban de las siete de la tarde. Intentaba sin embargo ser una madre atenta y concienzuda para su hijastra Elisabeth. Esta última sirvió por otra parte de modelo a toda una serie de retratos de la niña, como el Muchacha en un jardín al lado de una bola de cristal, que data de 1901 o 1902, y la Cabeza de una pequeña muchacha.

El matrimonio tuvo también el mérito de entregar definitivamente a Paula la perspectiva de ejercer un oficio que le gustara con el fin de garantizar su subsistencia. En vida, la joven mujer sólo consigue vender dos de sus lienzos, respectivamente a sus amigos Rilke y Vogeler; sin su unión con Otto, está claro que no se habría decidido a seguir el dictamen de su padre y a permitir de que se la controlara. La situación, no obstante, tenía también cosas negativas. Mientras que Otto, en su diario, afirma que la vida de pareja se desarrollaba mejor que lo que habría creído, se encuentra en el de Paula, en la fecha de navidad de 1902, una actitud más crítica y más teñida de ironía.

Otto parece haber sido muy feliz durante los tres primeros años de su nueva vida de pareja. Su Diario indica entonces regularmente hasta qué punto se convencía de compartir su existencia con una artista fuera del común, cosa que nadie parecía aún hacer en la época. Paula había encontrado en Otto Modersohn a un hombre cariñoso y que, bien lejos de ser un obstáculo al desarrollo de su sensibilidad artística, sabía al contrario acompañar esta evolución de una mirada crítica y elogiosa. Como muchos de sus contemporáneos, sin embargo, carecía de una comprensión realmente profunda de la obra de su esposa. Por otra parte, la intensidad con la cual Paula reaccionaba a los menores sobresaltos de la vida artística parisina lo dejaba un tanto perplejo.

Contrariamente a su marido, que buscaba la calma y la soledad de Worpswede para ejercer todo su arte, Paula Modersohn necesitaba una determinada variedad y del contacto con el mundo exterior.

Los últimos años
La ruptura con Otto

Naturaleza muerta; limón, naranja y tomate.
Paula Modersohn-Becker dejó Worpswede el 23 de febrero de 1906. Ella indica claramente en su diario que este gesto equivale a una ruptura con Otto. Este último fue sorprendido, y envió a París las cartas que la conjuran a volver de nuevo con él. A cambio de volver Paula le rogó acostumbrarse a la idea de que perseguiría en adelante su propia vía en la vida. Su marido incluso llegó a viajar a París durante una semana en el mes de junio, pero el diálogo entre la parejas siguió siendo infructuoso. Otto Modersohn siguió a pesar de todo manteniéndola financieramente y recibiendo el apoyo moral de la propia familia de Paula, que acusaba a esta última de egoísta.

La joven se instaló en un taller especialmente espartano de la avenida de Maine, en el distrito XIV de París. Volvió a frecuentar los cursos de dibujo, las exposiciones de la vanguardia e incluso asistió a un curso de anatomía en la Escuela de Bellas Artes, dado que su estilo la dejaba insatisfecha. Muy intrigada por una escultura expuesta en el Salón de los Independientes, visitó a su escultor Bernhard Hoetger en su taller. Cuando una observación fortuita de Paula reveló a Hoetger que ella era artista, él insistió en ver sus obras, y quedó estupefacto. Paula Modersohn-Becker hasta entonces solo había encontrado apoyo en Worpswede al lado de su marido y de Rainer María Rilke. Los elogios que recibió valían oro.

El 5 de mayo de 1906, escribió:

«Usted me hizo milagros. Usted me restituyó a mí misma. Tomé valor. Mi valor se encontraba siempre detrás de puertas condenadas y no sabía cómo salir. Usted abrió estas puertas. Usted me es de una gran ayuda. Comienzo ahora a creer que algo quedará de mí. Y cuando pienso en eso, me vienen las lágrimas de felicidad… Usted me hizo tan feliz. Estaba un poco sola»
La valoración de Hoetger hacia Paula la animó a desplegar sin ningún temor toda la fuerza y el potencial de su pintura. Se calcula el número de telas realizadas entre 1906 y 1907 asciende aproximadamente a noventa. Su biógrafo Lieselotte von Reinken hace por otra parte la observación que sería dudoso poder físicamente asignar tanto trabajo un misma persona, si las cartas y el diario del artista no estuvieran allí para certificarlo.

Paula dedicó su tiempo principalmente a las pinturas de desnudos, además de estas últimas también dedicó tiempo a las pinturas de naturaleza muerta, esta época también cuenta numerosos autorretratos tales como el Autorretrato con limón, donde la artista aparece generalmente semi desnuda. Llegó hasta inaugurar una clase inédita en la historia del arte, es decir el autorretrato enteramente desnudo 

Última estancia en Worpswede
El 3 de septiembre de 1906, Paula Modersohn-Becker hizo saber a su marido que quería divorciarse, y le pidió una última suma de 500 marcos. En consecuencia, ella misma se comprometía satisfacer sus propias necesidades. Sin embargo sobre su decisión volvió algunos diás más tarde, el 9 de septiembre, y resolvió volver a Worpswede. Este cambio de actitud de imputarse principalmente a Bernhard Hoetger, que había convencido a la Paula de hasta qué punto la deterioraría la situación de garantizarse ella misma su subsistencia. Paula le escribió a Clara al respecto de esta situación, el 17 de noviembre:

«He observado este verano que era mejor que supiese seguir sola […] si tengo culpa o razón, sólo el futuro podrá decidirlo. Lo principal para mi trabajo, es la tranquilidad, y no corro peligro por cierto, de carecer de eso al lado de Otto Modersohn.»
Otto Modersohn había llegado a París en octubre para pasar el invierno con ella. Se instaló en un taller situado en el mismo edificio que el de su esposa. En marzo de 1907, la pareja regresó de nuevo a Worpswede. Paula finalmente consiguió la alegría de quedar embarazada pero al mismo tiempo sufría al no poder estar en condiciones adecuadas para dedicar su tiempo al frente de su caballete. Entre las últimas obras que pudo terminar contamos a las siguientes:

Vieja criada al jardín
(Alte Armenhäuslerin im Garten)
1906 (96 x 80,2 cm)

Autorretrato a las camelias
(Die Malerin mit Kamelienzweig)
1907 (62 x 31 cm)
El 2 de noviembre, en el momento de un parto particularmente difícil, Paula dio a luz a una niña, Mathilde (Tillie) Modersohn. El médico recomendó a la joven madre guardar reposo en cama durante varios días. El 20 de noviembre, mientras que se le autorizaba por primera vez a levantarse, Paula Modersohn-Becker fue víctima de una embolia pulmonar, y murió a sus treinta y un años de vida.

Posteridad

Niño desnudo con una cigüeña (Kinderakt mit Storch) 1906 (73 x 59 cm) Colección particular.
Se debe sobre todo al compromiso activo de Heinrich Vogeler que los lienzos de Paula Modersohn-Becker hayan podido presentarse en varias exposiciones durante los años siguientes a su muerte. Vogeler fue en efecto el primero en realizar todo lo que pudo por la artista y su obra. La mayoría de los biógrafos de Paula ven en este comportamiento la señal de un cierto remordimiento de este hombre, que hasta ese momento sólo había considerado a la joven mujer como la esposa de su amigo Otto Modersohn. Paula, durante su vida, parece no haber vendido más de cinco lienzos. Sin embargo y gracias a las distintas exposiciones organizadas por Vogeler, algunos coleccionistas informados observaron la originalidad de los cuadros y adquirieron aún más. Entre ellos se encuentran Herberto von Garvens y August von Der Heydt, el cual compró más de veintiocho lienzos bajo el impulso de Rainer Maria Rilke. El benefactor Ludwig Roselius, por su parte, financió la apertura del museo Paula Modersohn-Becker, en Bremen. En 1913 se expusieron 129 lienzos en el Kunsthalle de Bremen, que atrayeron cada vez más admiradores debido a su originalidad formal y su potente simbolismo.

Modersohn-Becker - Selbstbildnis, Halbfigur nach links, eine Schale und ein Glas haltend - ca1904.jpeg

Modersohn-Becker – Selbstbildnis, Halbfigur nach links, eine Schale und ein Glas haltend – ca1904

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Modersohn-Becker – Mädchen mit Feuerlilien

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Modersohn-Becker – Mädchen mit Kind vor roten Blumen – 1902

Modersohn-Becker - Brustbild einer alten Frau im Profil.jpeg

Modersohn-Becker – Brustbild einer alten Frau im Profil

En 1917, con motivo del décimo aniversario de la muerte de Paula Modersohn-Becker, la asociación Kestner de Hannover, organizó una gran exposición de su obra y publicó un extracto de sus cartas y su Diario. La recopilación, que apareció bajo el título Un artista: Paula Becker-Modersohn – Cartas y Diario, adquirió un gran éxito y dio a conocer a la pintora. Estos textos se republicaron varias veces, incluso en un libro de bolsillo después de la Segunda Guerra Mundial. Contribuyó a difundir un retrato bastante sentimentalista de su autora, reduciéndola a algunas características ridículas: una joven mujer, soñando convertirse en un artista, consigue superar todos los obstáculos, se garantiza un posible destino casándose con un artista reconocido, se siente prisionera al cabo de algunos años e intenta romper el yugo para morir finalmente poco después pariendo. Esta admiración experimentada por la determinación con la cual Paula buscó su propia vía artística, paradójicamente, condujo a falsear el punto de vista de su obra. Los escritos muy personales de Paula Modersohn-Becker, que no se habían sido condebidos para publicarse, contienen un tono romántico y exaltado que entra en contradicción con la lengua ilustrada de la artista. En su prólogo a la edición completa parecida en 1979, Günter Busch deplora así que Paula Modersohn-Becker se tome para un “personaje fantástico e iluminado”. A eso se añade que los extractos elegidos en 1917, a menudo, no se acompañaban de las numerosas correcciones que les correspondían. Esta es la razón por la que se podía por ejemplo leer la premonición hecha por la joven mujer de su muerte precoz, por la enfermedad que contrajo en su primera estancia en París, pero no el “y que eso duré aún mucho tiempo” que añadió con alivio más tarde, después de haber recuperado la buena salud.

En el cine
Paula Modersohn-Becker fue representada en el film alemán “Paula” (2016), dirigida por Christian Schwochow. La película repasa la trayectoria y evolución artística, como el paso por Worpsede y París, de Paula Becker, interpretada por la actriz Carla Juri. El film, que obtuvo dos premios del Cine Alemán y recibió buenas críticas, también aparecen la artista Clara Westhoff, el pintor Otto Modersohn y el poeta Rainer Maria Rilke, interpretados por Roxane Duran, Albrecht Schuch y Joel Basman, respectivamente


El museo Paula Modersohn-Becker en Bremen
El museo Paula Modersohn-Becker, situado en Bremen en la famosa calle de Böttcherstrasse, exponé una selección de las mejores obras de la artista. El museo y su edificio de estilo expresionista deben su existencia a una iniciativa del benefactor local Ludwig Roselius. que encargó a Bernhard Hoetger trazar los planos e instaló allí su colección personal de lienzos. El museo abrió sus puertas el 2 de junio de 1927 bajo el nombre de “Casa Paula Becker-Modersohn” (Paula-Becker-Modersohn-Haus) Roselius en efecto había manifestado el deseo de hacer figurar el nombre de la joven muchacha de Paula. La colección de Ludwig Roselius pudo luego extenderse regularmente por medio de nuevas adquisiciones y, a partir de 1978, gracias al apoyo financiero de la Fundación Paula Modersohn-Becker.

El museo contiene por otro lado un conjunto de esculturas, de cuadros y de dibujos de Bernhard Hoetger, además un espacio es reservado para las exposiciones temporales.

Homenaje de el Doodle de Google

142º aniversario del nacimiento de Paula Modersohn-Becker

Paula Modersohn-Becker

Expresionismo



{6 febrero, 2018}   Carnaval 2018

agitandobanderinloselegantescarnival girlantifazbrillacarnivalumbrellahuracannnmarciano

Murgas: Villarreal y Los Elegantes de Palermo



{3 febrero, 2018}   Intervención (arte)

 

Cúpula de metal y cristal sobre el Edificio del Reichstag de Berlín, de Norman Foster (1999). Además de esta intervención en forma de adición funcional y estética permanente, el edificio también había sido objeto previamente de una intervención temporal (en el sentido de acción artística original y diferenciada) de Christo (1992).Arnoldius – Fotografía propia

El Pont Neuf de París forrado con papel de embalar por Christo en 1985.AirairTrabajo propio

Intervención de Eberhard Bosslet en un paisaje natural de la isla de El Hierro, desde 1983.Bossletpublicart – Trabajo propio

Intervención de Spencer Tunick en Ámsterdam, 2007.Antony Antony from Amsterdam, Netherldands – 20070623-172807-4906 Uploaded by Szczebrzeszynski
spencer tunik installation in amsterdam. Photographed on the June 3, 2007 @ Leliegracht amsterdam http://www.dreamamsterdam.nl/

 
Intervención, en arte, es un término polisémico, que según el contexto tiene significados diferentes:

Intervención como continuación o modificación de una obra de arte[editar]
Como adición de contenido (funcional y estético) sobre una obra de arte anterior, la intervención es la acción de completarla (por estar inacabada) o bien de modificarla con un nuevo criterio. Es una constante especialmente en la arquitectura, cuyos edificios pueden estar en construcción durante largos periodos de tiempo, por ejemplo: la terminación de una catedral románica en estilo gótico, el remate de la catedral de Florencia con la cúpula renacentista de Brunelleschi, las sucesivas modificaciones de la Basílica de San Pedro de Roma, las del Palacio del Louvre de París, o la construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona; ha sido una constante histórica que las intervenciones más atrevidas, las que cambian radicalmente el aspecto de los edificios, especialmente de los considerados emblemáticos, hayan sido polémicas entre sus contemporáneos.

Las intervenciones también se producen en pintura o escultura: la modificación de El Juicio Final de Miguel Ángel por Daniele da Volterra il Braghettone; u otras mutilaciones o sustituciones de rostros o partes del cuerpo de figuras que se producen por criterios morales o políticos (damnatio memoriae). En muchas ocasiones, la intervención sobre una obra terminada la realiza su mismo autor, con diferentes criterios (son célebres las de William Turner y otros pintores ingleses de finales del XVIII y principios del XIX durante los días de barnizado que precedían a las exposiciones académicas). Si se realizan durante el mismo proceso de creación se denominan pentimenti (arrepentimientos).

Intervención como acción artística original y diferenciada sobre un espacio
Como acción artística original y diferenciada, la intervención es la que modifica alguna o varias de las propiedades de un espacio, que pasa a ser un espacio artístico por el simple hecho de que un artista decida desarrollar sobre él su actividad. Su condición de obra de arte no es evidente en un sentido material, puesto que la mayor parte de las veces estas intervenciones son por su propia naturaleza arte efímero, no destinado a perdurar, sino a desmontarse pasado un breve tiempo, y sus restos materiales no tienen la condición de obras de arte, sino de material de desecho. Paradójicamente, ese destino efímero lo comparten algunas obras de arte contemporáneo destinadas a perdurar, al menos en la voluntad de su creador, cuyo peculiar aspecto ha producido accidentes, al ser tomadas por alguien como simple basura o material de reciclaje, condiciones con las que no tienen ninguna diferencia material. Muy habitualmente no hay consenso social sobre la condición artística de una intervención, especialmente cuando se hace de forma espontánea o no se somete a permisos o regulaciones oficiales, con lo que puede ser considerada vandalismo o gamberrismo al no haber ninguna diferencia material con esos conceptos (graffitti, arte callejero).

Las intervenciones como acción artística suelen consistir en la ocupación física de parte del espacio público por objetos dispuestos en un determinado lugar por un artista, el uso de una determinada parte de un museo para un fin “no convencional”, u otras acciones imposibles de clasificar, porque no hay más límite a la modalidad de una intervención que la imaginación del artista. El término “intervención” es un vocablo en continua evolución, y según la rama del arte, la voluntad del artista o la obra misma, adquiere significados diferentes. Actualmente es más una palabra descriptiva de una obra, que una categorización en la que puedan ubicarse claramente obras con características comunes. La polémica que suele acompañar las intervenciones es considerada por los artistas como parte del resultado artístico que buscan, como provocación, y suscitan la reflexión sobre los límites del arte mismo y su relación con las instituciones y el mercado de arte, así como con los mismos conceptos de mercado, poder y sociedad.

Las vanguardias artísticas posteriores a la Primera Guerra Mundial (1918), especialmente el dadaísmo y el surrealismo, se caracterizaron por actividades artísticas no convencionales que pueden ser caracterizadas de instalaciones, como la recogida de objetos cotidianos para ser exhibidos como piezas de museo y la utilización de las piezas habituales de los museos como mero soporte de la actividad artística (Marcel Duchamp);4​ o la ocupación de espacios para la realización de actividades extravagantes, de la que fueron continuidad los happenings de mediados del siglo XX.

Desde finales del siglo XX, ya con el uso frecuente de esa denominación, las intervenciones de Christo lograron una enorme repercusión mediática (forrar islas enteras de color rosa, el Pont Neuf de París, el Edificio del Reichstag de Berlín).​ Similar impacto han tenido las convocatorias de grandes grupos de personas para desnudarse, adoptar una determinada postura y ser fotografiadas por Spencer Tunick

(wikipedia)

Instalación artística, Performance, Fluxus, Art bin y Arte ambiental.

Intervención (arte)



{31 enero, 2018}   Nahui Ollin

“Si queremos vivir, vivamos solamente para nuestra inteligencia, si no, muramos para ser menos animales.“
Nahui Olin (1893-1978)

Carmen Mondragón.JPG

Carmen Mondragón
Mexdoomer – Trabajo propio

María del Carmen Mondragón Valseca (también conocida como Nahui Ollin) (Tacubaya, México, 8 de julio de 1893 – 23 de enero de 1978) fue una pintora y poetisa mexicana que nació en Tacubaya, hija del general Manuel Mondragón, en el seno de una familia acaudalada del Porfiriato, a finales del siglo XIX. Rubí de María Gómez señala que pudo haberse acercado a las ideas feministas e incluso se menciona la influencia de la ideología de Mary Wollstonecraft.  La filósofa María Cecilia Rosales incluso señala que el hecho de que se autorrepresentara en su pintura corresponde con su conocimiento del feminismo mexicano y anglosajón que la impulsó a explorar su creatividad.

Uno de los temas más recurrentes en la poesía de Carmen Mondragón es la libertad corporal de las mujeres, por lo cual resultó revolucionaria para su época. Entre sus obras publicadas en vida están: Óptica cerebral, poemas dinámicos (1922), Câlinement je suis dedans (1923), Á dix ans sur mon pupitre (1924), Nahui Olin (1927) y Energía cósmica (1937).

En el año 2012 la Universidad Autónoma de Nuevo León hace una compilación de sus obras bajo el título Nahui Ollin: sin principio ni fin. Vida, obra y varia invención, donde sin embargo no se publicaron las obras inéditas: Una molécula de amor y Totalidad sexual del cosmos, además de un poemario derivado de la muerte de Eugenio Agacino

Pintura
Su obra pictórica se inscribe dentro del naíf, que se distingue por la espontaneidad y la ingenuidad. Además de hacer múltiples autorretratos, con sus característicos ojos verdes, Carmen Mondragón recreó imágenes típicas de México, como sus parques, sus mercados o las pulquerías.Otras de sus obras se caracterizan por su erotismo y su exploración de la sexualidad.

Participó en una exposición colectiva en Bellas Artes en 1945, junto con pintores como Pablo O’Higgins y José Clemente Orozco. Sin embargo, poco a poco desapareció de la escena artística.

En 1993, con motivo del centenario de su nacimiento, se organizó la exposición Nahui Olin, una mujer de los tiempos modernos en el Museo-Estudio Diego Rivera en la Ciudad de México

Infancia y juventud
Quinta hija del general porfiriano Manuel Mondragón y Mercedes Valseca, perteneció a la burguesía de fines del siglo XIX. Su mamá la enseñó a tocar el piano y a escribir desde muy temprana edad.3​ Por comisión de su padre, quien diseñaba armas, toda la familia se mudó a París, Francia cuando ella tenía cuatro años y ahí habitó por ocho años.3​ En esta ciudad estudió en un internado donde también aprendería sobre diversas artes, como la danza clásica, la pintura, la literatura y el teatro.

Al pasar a la adolescencia, Carmen Mondragón regresó a la Ciudad de México y a los pocos años conoció a Manuel Rodríguez Lozano, quien era cadete en ese momento, y con quien contraería matrimonio en 1913. Juntos se van a vivir a París donde conviven con artistas como Diego Rivera, Georges Braque, Henri Matisse y Pablo Picasso. Al estallar la Primera Guerra Mundial, la familia Mondragón se refugia en San Sebastián, España donde la pareja comienza a pintar.​ Es en ese mismo lugar donde se cree nació su único hijo, que al parecer murió por asfixia o muerte de cuna. La relación no prosperó cuando regresaron a México en 1921. Se separaron después de que ella conociera a Doctor Atl y descubrir la homosexualidad de su esposo (quien después mantuvo una relación con Antonieta Rivas Mercado), de quien se divorció en 1922.

Retorno a México
En 1921 volvió a la Ciudad de México y se sumergió en la vida artística del país, donde resaltó por sus ideas de avanzada y su actitud provocadora. Convivió con personajes como José Vasconcelos, Frida Kahlo, Xavier Villaurrutia, Dolores del Río, Guadalupe Marín, Tereza Montoya, Tina Modotti, María Izquierdo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Lupe Vélez y Salvador Novo. También modeló para pinturas de Rosario Cabrera, para el mural “La creación” de Diego Rivera, donde aparece como Erato, la musa de la poesía erótica; también posó para Jean Charlot y realizó desnudos para los fotógrafos Edward Weston y Antonio Garduño. Mondragón formó parte de ese grupo de mujeres que durante las décadas de 1920 y 1930 produjeron uno de los períodos más activos de la cultura y el arte en México, y a las que Elena Poniatowska bautizó como Las siete cabritas.

Ese mismo año inició una relación que duraría cinco años con el artista plástico Gerardo Murillo, mejor conocido como Doctor Atl, con quien vivió en el ex convento de La Merced. Todavía se conservan más de doscientas cartas escritas por ella y múltiples retratos que él le hizo. Es en esa etapa que ella toma el nombre de Nahui Olin (cuatro movimiento o perpetuo movimiento en náhuatl), en relación a la renovación cíclica del calendario mexicano. Ese período fue el más prolífico en la producción poética y pictórica en la vida de la artista.

En la película La fabulosa vida de Diego Rivera se menciona a Carmen Mondragón como una de las dos únicas mujeres integrantes de la Unión Revolucionaria de Obreros, Técnicos, Pintores, Escultores y Similares difundida en 1924 por “El Machete”, al lado de Carmen Foncerrada. En 1935 también fundó la Liga Feminista de Lucha contra las Toxicomanías, que buscaba erradicar los vicios que, a su juicio, no permitían el progreso del país; con ella pronto se unió a otros grupos que buscarían el voto femenino, la igualdad de derechos frente a los hombres, acceso al trabajo con apoyos a la maternidad, derecho a poseer tierras, la integración de las mujeres indígenas y el acceso a la educación para todas las mujeres.

Tras terminar su relación con el Doctor Atl, Mondragón conoce al caricaturista Matías Santoyo, con quien viaja a Hollywood. Ahí el director Rex Ingram le ofrece aparecer en una película, pero ella no acepta porque considera que quiere explotar su imagen como símbolo sexual, argumentando que con el desnudo ella busca más una existencia estética que rompiera tabúes en cuanto al desnudo en el arte.

A los cuarenta años conoció al capitán Eugenio Agacino, quien aparece en algunos de sus cuadros. Con él viajó a Cuba, España y Francia, donde participa en una exposición y da conciertos de piano. Cuando él muere, al parecer de ingesta de marisco en mal estado o de shock anafiláctico (no está claro), Carmen Mondragón se retiró de la vida pública, dedicando más tiempo a la escritura que a la pintura. Fue entonces cuando compuso su diatriba contra la teoría de la relatividad de Einstein que tituló Energía Cósmica, su libro más extraño, mezcla de conjunto de poemas, reflexiones, y asertos científicos.

Últimos años
Durante los últimos años de su vida, Carmen Mondragón vivió en el centro de la Ciudad acompañada de sus gatos. Se sostenía siendo maestra de pintura en una escuela primaria y con una beca proporcionada por Bellas Artes.

Murió en su casa de la infancia en Tacubaya el 23 de enero de 1978.

Los restos mortales de Carmen Mondragón descansan en el Panteón Español en la Ciudad de México. En el cuartel “Y” fosa 503, junto con su hermano y su sobrina.

Pintura
Su obra pictórica se inscribe dentro del naíf, que se distingue por la espontaneidad y la ingenuidad. Además de hacer múltiples autorretratos, con sus característicos ojos verdes, Carmen Mondragón recreó imágenes típicas de México, como sus parques, sus mercados o las pulquerías.5​ Otras de sus obras se caracterizan por su erotismo y su exploración de la sexualidad.

Participó en una exposición colectiva en Bellas Artes en 1945, junto con pintores como Pablo O’Higgins y José Clemente Orozco. Sin embargo, poco a poco desapareció de la escena artística.

En 1993, con motivo del centenario de su nacimiento, se organizó la exposición Nahui Olin, una mujer de los tiempos modernos en el Museo-Estudio Diego Rivera en la Ciudad de México. (wikipedia)




Boucher par Gustav Lundberg 1741.jpgBoucher, François 1703-1770 01 deWP.jpg

François Boucher (París, 29 de septiembre de 1703 – ibíd. 30 de mayo de 1770) fue un pintor francés, que gustó del estilo galante, propio de la época rococó.

Fue famoso por sus pinturas idílicas y voluptuosas de temas mitológicos, alegorías sobre pastores y por varios retratos de Madame de Pompadour. Uno de sus cuadros más conocidos es el Desnudo recostado (Alte Pinakothek de Múnich) cuya modelo se identifica como Mademoiselle Louise O’Murphy, de catorce años, una amante del rey Luis XV.

Venus y Cupido.

 

Nació en París el 25 de septiembre de 1703, hijo de Nicolas Voucher. Fue quizás el pintor decorador más famoso del siglo XVIII, con su estilo enmarcado en el arte rococó.

Tuvo un aprendizaje más bien accidentado, con varios maestros, y superó diversos obstáculos para triunfar. A los 17 años, fue aprendiz del pintor François Lemoyne, con quien sólo duró tres meses, antes de empezar a trabajar con el grabador Jean-François Cars; con él aprendió la técnica del aguafuerte.

En 1723, Boucher ganó el prestigioso Premio de Roma, pero por falta de plazas tuvo que esperar cuatro años para disfrutar de dicho premio, que consistía en un viaje de estudios en Italia, alojado por la Academia Francesa en Roma. Mientras esperaba poder efectuar el viaje, siguió trabajando en el taller de Cars, y así colaboró en una serie de grabados sobre dibujos del difunto Watteau, promovida por Jean de Julienne (1726-28). Finalmente, Boucher emprendió el viaje a Italia acompañando a los Van Loo, y el director de la Academia de Roma, Charles-Joseph Natoire, le recomendó representar paisajes tomados del natural.

Tras su regreso a Francia, en 1731, fue admitido en la Real Academia de Pintura y Escultura. Llegó a ser rector de tal academia y director de la Real Fábrica de tapices de los Gobelinos. El apoyo de la Marquesa de Pompadour fue esencial en su éxito. En 1765 fue nombrado Primer pintor del rey.

 

Marquesa de Pompadour

Pan y Siringa, Museo del Prado.

 

Obra

Desnudo en reposo: retrato de Mademoiselle Louise O’Murphy (1751), conservado actualmente en la Alte Pinakothek de Múnich.
Su obra está inspirada en artistas como Watteau y Rubens. Del primero tomó algunos temas, pero los representó con una energía vital y un color más vivo que recuerda más a Rubens. De todas formas, empleaba una pincelada bastante pulida y buscaba un acabado muy detallista, sin la audacia de Rubens y más bien destinado a agradar a su clientela cortesana. Muchos de sus cuadros eran de pequeño formato, para estancias privadas y no para grandes salones oficiales, por lo que estaban pensados para ser vistos de cerca y su superficie recuerda a la porcelana.

Sus primeras obras celebraban la tranquilidad de la naturaleza y la evasión que otorga el campo. Su trabajo olvida la inocencia tradicional del campesino, e impregna sus escenas con algo de erotismo, y sus escenas mitológicas son apasionadas y amorosas, en lugar de las típicas épicas.

La marquesa de Pompadour, quien era sinónimo de arte rococó, era una gran admiradora de la obra de Boucher, y son en los retratos de ésta donde el pintor muestra más claramente su estilo. En cuadros como El almuerzo, de 1739, muestra una escena familiar con gran maestría, usando a su propia familia como modelos. Este estilo intimista contrasta con las imágenes explícitas que pinta en los retratos de las odaliscas, como puede verse en el Desnudo en reposo. La cara de la mujer es la de su propia esposa (Diderot dijo que Boucher estaba «prostituyendo a su mujer») y, según leyendas, los glúteos son los de Madame de Pompadour.

Además de sus cuadros, Boucher diseñó trajes para teatros, tapices, gobelinos y participó en la decoración de los palacios de Versalles, Fontainebleau y Choisy.

François Boucher murió el 30 de mayo de 1770 en París. Ha sido uno de los mayores exponentes del estilo rococó francés, al igual que su mecenas, Madame de Pompadour.(wikipedia)

Un otoño pastoril, (1749).

La Venus del espejo, (1751).

Un verano pastoril, (1749).

François Boucher, Ruhendes Mädchen (1751, Wallraf-Richartz Museum).jpg

Desnudo en reposo

 

 

Cupido desarmado, (1751).

Vertumno y Pomona, (1749).

Diana después del baño (1742).




VIDEO: Una joven venezolana 'paraliza' con su voz una calle de Santiago de Chile

pixabay.com/RT

En la Red ha aparecido un video en el que se aprecia cómo una joven de origen venezolano llamada Gaby Páez interpreta canciones de la ópera en plena calle de Santiago de Chile.

Origen: VIDEO: Una joven venezolana ‘paraliza’ con su voz una calle de Santiago de Chile




George Charles Beresford - Virginia Woolf in 1902 - Restoration.jpgVirginia Woolf signature.svgVirginia Woolf 1927.jpg

Portrait of Virginia Woolf (January 25, 1882 – March 28, 1941), a British author and feminist, with her chignon.

Fotografía de Virginia Woolf con la mano en la cara con una estola de piel (10 x 15 centímetros). Esta es una imagen de uno de los propios álbumes de Virginia Woolf en Monk’s House que fueron adquiridos en una subasta en Sotheby’s en 1982 (véase Maggie Humm, Instantáneas de Bloomsbury: The Private Lives de Virginia Woolf y Vanessa Bell , página 187 ), donado en 1983 por Frederick R. Koch a Harvard Theatre Collection, Houghton Libray, Harvard University, y luego escaneado y subido por la biblioteca. La guía publicada por la biblioteca describecolectivamente las fotografías en el álbum como “instantáneas posiblemente tomadas por Virginia Woolf o por sus amigos y familiares”. Cuando los bibliotecarios de Harvard saben quién tomó la foto, generalmente la indican (por ejemplo, Man Ray para esta ). Esta fotografía en particular se describe simplemente como “Woolf Virginia [1927]”. El reverso de la fotografía no menciona la identificación del fotógrafo, simplemente indica, levemente dibujada, que el retrato fue hecho en Londres (ver archivo: Virginia Woolf 1927 verso detail.png ). La fotografía se reproduce aquí sin ninguna indicación de copyright y en la portada de Virginia Woolf y el Discurso de la Ciencia: La Estética de la Astronomía.por Holly Henry (Cambridge University Press, 2003) con el siguiente crédito: “Fotografía de estudio de Virginia Woolf (c. 1927) reimpreso con permiso de Mortimer Rare Book Room, Smith College” ( p. XII ) [, teniendo el Smith College sido presentado por Esther Cloudman Dunn otra impresión de la misma imagen]. La fotografía era, según el sitio web de Smith College Library, ” utilizada para promoción ” por Harcourt Brace, el editor de la versión estadounidense de To the Lighthouse en 1927. En Virginia Woolf Icon (Universidad de Chicago Press, 1999), Brenda Silver describe la fotografía como una “fotografía de estudio (no identificada)” y la comenta “aparece [ed] en una serie de anuncios y artículos de Harcourt Brace sobre Woolf y / o sus obras en los Estados Unidos durante la década de 1920 y la de 1930” ( p. 132 ). En particular, fue publicado sin aviso de derechos de autor en una reseña del libro publicado por The New York Times el 8 de mayo de 1927 y otra reseña publicada por The Bookshelf Review en junio de 1927. La fotografía fue exhibida en el programa Virginia Woolf: Art, Life and Vision en la National Portrait Gallery en Londres en 2014 con el siguiente título: “por Unknown photographer, 1927. Cortesía de Mortimer Rare Book Room, Neilson Library, Smith College, Northampton, Massachusetts”.

Virginia Woolf, de nacimiento Adeline Virginia Stephen (Londres, 25 de enero de 1882-Lewes, Sussex, 28 de marzo de 1941), fue una escritora británica, considerada una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX y del feminismo internacional.

Durante el período de entreguerras, Woolf fue una figura significativa en la sociedad literaria de Londres y un miembro del grupo de Bloomsbury. Sus obras más famosas incluyen las novelas La señora Dalloway (1925), Al faro (1927), Orlando: una biografía (1928), Las olas (1931), y su largo ensayo Una habitación propia (1929), con su famosa sentencia «Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción». Fue redescubierta durante la década de 1970, gracias a este ensayo, uno de los textos más citados del movimiento feminista, que expone las dificultades de las mujeres para consagrarse a la escritura en un mundo dominado por los hombres.

Adeline Virginia Stephen nació en Londres en 1882. Su padre era el novelista, historiador, ensayista, biógrafo y montañero sir Leslie Stephen (1832-1904).4​ La madre, una belleza famosa, Julia Prinsep Jackson (1846-1895) era la segunda esposa de su padre; había nacido en la India, hija del Dr. John y Maria Pattle Jackson y más tarde se había trasladado a Inglaterra con su madre, donde sirvió de modelo para los pintores prerrafaelitas como Edward Burne-Jones.Sus padres habían estado casados previamente y habían enviudado, y, en consecuencia, el hogar tenía hijos de los tres matrimonios. Leslie tenía una hija de su primera esposa, Minny Thackeray: Laura Makepeace Stephen, que fue declarada mentalmente incapaz y vivió con la familia hasta que fue ingresada en un psiquiátrico en 1891. Julia tenía tres hijos de su primer marido, Herbert Duckworth: George (1868-1934), Stella (1869-1897) y Gerald Duckworth (1870-1937). Leslie y Julia tuvieron otros cuatro hijos juntos: Vanessa Stephen (1879-1961), Thoby Stephen (1880-1906), Virginia (1882-1941), y Adrian Stephen (1883-1948).

La joven Virginia fue educada por sus padres en su literario y bien relacionado hogar del número 22 de Hyde Park Gate, Kensington. Asiduos visitantes al domicilio de los Stephen fueron, por ejemplo, Alfred Tennyson, Thomas Hardy, Henry James y Edward Burne-Jones. Aunque no fue a la escuela, Woolf recibió clases de profesores particulares y de su padre. La eminencia de Sir Leslie Stephen como editor, crítico y biógrafo, y su relación con William Thackeray (era el viudo de la hija menor de Thackeray), significaba que sus hijos fueron criados en un entorno lleno de las influencias de la sociedad literaria victoriana. Henry James, George Henry Lewes, Julia Margaret Cameron (tía de Julia Stephen) y James Russell Lowell, que fue el padrino honorífico de Virginia, estaban entre los visitantes de la casa. Julia Stephen estaba igualmente bien relacionada. Descendía de una camarera de María Antonieta, provenía de una familia de famosas bellezas, que dejaron su impronta en la sociedad victoriana como modelos para los artistas prerrafaelistas y los primeros fotógrafos. Además, acompañando a estas influencias, estaba la inmensa biblioteca en la casa de los Stephen, de la que Virginia y Vanessa (a diferencia de sus hermanos, que recibieron una educación formal) aprendieron los clásicos y la literatura inglesa.

Sin embargo, según las memorias de Woolf, sus recuerdos más vívidos de la infancia no fueron de Londres sino de St Ives en Cornualles, donde la familia pasó sus vacaciones de verano entre 1882 y 1894. La casa de veraneo de los Stephen, Talland House, tenía vistas a la playa de Porthminster y al faro de Godrevy. Todavía se alza en el mismo lugar, aunque en cierta medida alterada. Recuerdos de esas vacaciones familiares e impresiones del paisaje, especialmente el faro de Godrevy, impregnaron la ficción que Woolf escribió en años posteriores, principalmente Al faro.

Pronto padeció Virginia la primera de sus depresiones, con la repentina muerte de su madre, el 5 de mayo de 1895, cuando Virginia tenía trece años de edad, y la de su medio hermana Stella dos años después, quien había tomado las riendas del hogar familiar tras la muerte de Julia Stephen, pero abandonó la casa paterna para casarse con Jack Hills y falleció durante la luna de miel, a causa de una peritonitis.

La muerte de su padre por cáncer en 1905 provocó un ataque alarmante y fue brevemente ingresada.​ Sus crisis nerviosas y posteriores períodos recurrentes de depresión, los modernos eruditos (incluido su sobrino y biógrafo, Quentin Bell) han sugerido,​ estuvieron también influidos por los abusos deshonestos que ella y su hermana Vanessa padecieron a manos de sus medio hermanos George y Gerald Duckworth​ (que Woolf recuerda en sus ensayos autobiográficos A Sketch of the Past y 22 Hyde Park Gate). Las circunstancias exactas no se conocen bien, pero se cree que contribuyeron al problema psicológico que sufrió la autora, un trastorno bipolar. En su texto autobiográfico A Sketch of the Past, la propia Virginia Woolf solo aludió a estas desdichadas experiencias de forma velada, de acuerdo con la rígida moral de la época victoriana. Su biógrafa Hermione Lee escribió que: «Las pruebas son suficientes, pero también lo bastante ambiguas como para posibilitar interpretaciones psicobiográficas contradictorias, que presentan imágenes completamente diferentes de la vida interior de Virginia Woolf».

A lo largo de su vida, Woolf se vio acosada por periódicos cambios de humor y enfermedades asociadas. Aunque esta inestabilidad a menudo influyó en su vida social, su productividad literaria continuó con pocas interrupciones hasta su suicidio.

Bloomsbury

Los Dreadnought Hoaxers con toda la parafernalia abisinia; Virginia Woolf es la figura con barba en el extremo de la izquierda.
Después de la muerte de su padre, y segunda crisis nerviosa de Virginia, Vanessa y Adrian vendieron el número 22 de Hyde Park Gate y compraron una casa en el número 46 de Gordon Square en Bloomsbury. Se estableció con su hermana Vanessa –pintora que se casaría con el crítico Clive Bell– y sus dos hermanos en el barrio londinense de Bloomsbury, que se convirtió en centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que figuraban intelectuales de la talla del escritor E. M. Forster, el economista J. M. Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, y que sería conocido como el grupo o círculo de Bloomsbury. Tras estudios en King’s College de Cambridge,y King’s College de Londres, Woolf conoció a Lytton Strachey, Clive Bell, Rupert Brooke, Saxon Sydney-Turner, Duncan Grant y Leonard Woolf. Varios miembros del grupo de Bloomsbury atrajeron notoriedad en 1910 con el Engaño del Dreadnought, en el que Virginia participó disfrazada de un miembro de la familia real abisinia. Su charla completa en 1940 sobre el engaño del Dreadnought ha sido descubierta recientemente y está publicada en las memorias recogidas en la versión extensa de The Platform of Time (2008). Los artistas del grupo de Bloomsbury compartían ciertos criterios estéticos. Mostraban cierto rechazo hacia la clase media alta a la que pertenecían, y se consideraban herederos de las teorías esteticistas de Walter Pater que tuvieron resonancia a finales de siglo XIX. Dentro de este grupo hubo intensas relaciones intelectuales, pero también emotivas y personales. Formaron parte de él, la pintora Dora Carrington y los escritores Gerald Brenan y Lytton Strachey, entre otros.

En 1912, cuando contaba treinta años, se casó con el escritor Leonard Woolf, economista y miembro también del grupo de Bloomsbury. A pesar de su bajo rango social y económico –Woolf se refirió a Leonard durante su compromiso como un “judío sin un céntimo”– la pareja compartió un lazo muy fuerte. De hecho, en 1937, Woolf escribió en su diario: «Hacer el amor –después de 25 años que no podemos tolerar el estar separados– … ver que es un enorme placer ser deseado: una esposa. Y nuestro matrimonio tan completo». Los dos colaboraron también profesionalmente, fundando juntos en 1917 la célebre editorial Hogarth Press, que editó la obra de la propia Virginia y la de otros relevantes escritores, como Katherine Mansfield, T. S. Eliot, Sigmund Freud, Laurens van der Post y otros.13​ La ética del grupo de Bloomsbury estaba en contra de la exclusividad sexual, y en 1922, Virginia conoció a la escritora y jardinera Vita Sackville-West, esposa de Harold Nicolson. Después de un comienzo tentativo, comenzaron una relación sexual que duró la mayor parte de los años 1920.14​ En 1928, Woolf regaló a Sackville-West la obra Orlando, una biografía fantástica en la que la vida del héroe epónimo abarca tres siglos y ambos sexos. Nigel Nicolson, hijo de Vita Sackville-West, la consideró «la carta de amor más larga y encantadora en la historia de la literatura».Después de que acabara su romance, las dos mujeres siguieron siendo amigas hasta la muerte de Woolf en 1941. Virginia Woolf también permaneció estrechamente relacionada con sus parientes supervivientes, Adrian y Vanessa; Thoby había muerto de enfermedad a los veintiséis años de edad.

Suicidio
Durante su vida, sufrió una enfermedad mental hoy conocida como trastorno bipolar. Después de acabar el manuscrito de una última novela (publicada póstumamente), Entre actos, Woolf padeció una depresión parecida a la que había tenido anteriormente. El estallido de la Segunda Guerra Mundial, la destrucción de su casa de Londres durante el Blitz y la fría acogida que tuvo su biografía sobre su amigo Roger Fry empeoraron su condición hasta que se vio incapaz de trabajar.

El 28 de marzo de 1941, Woolf se suicidó. Se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse cerca de su casa y se ahogó. Su cuerpo no fue encontrado hasta el 18 de abril.16​ Su esposo enterró sus restos incinerados bajo un árbol en Rodmell, Sussex.

En su última nota a su marido escribió:

 

feel certain I am going mad again. I feel we can’t go through another of those terrible times. And I shan’t recover this time. I begin to hear voices, and I can’t concentrate. So I am doing what seems the best thing to do. You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don’t think two people could have been happier till this terrible disease came. I can’t fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can’t even write properly. I can’t read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can’t go on spoiling your life any longer. I don’t think two people could have been happier than we have been.
Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo —todo el mundo lo sabe. Si alguien podía haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo. V.17​

Virginia Woolf’s suicide letter to her husband

Obra
Woolf comenzó a escribir profesionalmente en 1905, inicialmente para el Times Literary Supplement con una pieza de periodismo sobre Haworth, hogar de la familia Brontë.18​ Su primera novela, Fin de viaje, se publicó en 1915 por la editorial de su medio hermano, Gerald Duckworth and Company Ltd. En esta novela, como en Noche y día la escritora ya se muestra dispuesta a romper los esquemas narrativos precedentes, pero apenas merecieron consideración por parte de la crítica. Sólo tras la publicación de La señora Dalloway y Al faro, los críticos comenzaron a elogiar su originalidad literaria. En estas obras llaman ya la atención la maestría técnica y el afán experimental de la autora, quien introducía además en la prosa novelística un estilo y unas imágenes hasta entonces más propios de la poesía. Desaparecidas la acción y la intriga, sus narraciones se esfuerzan por captar la vida cambiante e inasible de la conciencia.​ La obra de Woolf puede entenderse como un diálogo con Bloomsbury, particularmente su tendencia (informada por G.E. Moore, entre otros) hacia el racionalismo doctrinario.​ Influida por la filosofía de Henri Bergson[cita requerida], Woolf experimentó con especial interés con el tiempo narrativo, tanto en su aspecto individual, en el flujo de variaciones en la conciencia del personaje, como en su relación con el tiempo histórico y colectivo. Así, Orlando (1928) constituye una fantasía libre, basada en algunos pasajes de la vida de Vita Sackville-West, en que la protagonista vive cinco siglos de la historia inglesa.​ Se distingue del resto de novelas al intentar representar a una persona real, hacer “Una biografía”, como dice el subtítulo. En Las olas (1931) presenta el «flujo de conciencia» de seis personajes distintos, es decir, la corriente preconsciente de ideas tal como aparece en la mente, a diferencia del lógico y bien trabado monólogo tradicional y crean un ambiente de poema en prosa.

La última obra de Woolf, Entre actos (1941) resume y magnifica sus principales preocupaciones: la transformación de la vida a través del arte, la ambivalencia sexual y la reflexión sobre temas del flujo del tiempo y de la vida. Es el más lírico de sus libros, escrito principalmente en verso.

Escribió asimismo una serie de ensayos que giraban en torno de la condición de la mujer, en los que resaltó la construcción social de la identidad femenina y reivindicó el papel de la mujer escritora. En Una habitación propia revela la evolución de su pensamiento feminista. Destacó a su vez como crítica literaria, y fue autora de dos biografías: una divertida recreación de la vida de los Browning a través de los ojos de su perro (Flush) y otra sobre el crítico R. Fry (Fry). Asimismo, junto a E. M. Forster, llegó a escribir una carta a varios periódicos ingleses sobre el efecto que la censura tenía sobre el ánimo de los escritores, a raíz del intento del Sunday Express de condenar la novela de temática lésbica El pozo de la soledad (The Well of Loneliness, en inglés), de Hall.

La obra novelística de Virginia Woolf recibe influjos de Marcel Proust, James Joyce, Dorothy Richardson, Katherine Mansfield y posiblemente Henry James. Lo que le es realmente característico, lo que la hace prominente entre sus contemporáneos es precisamente que trató de hallar un camino nuevo para la novela, apartándose y dejando de lado el realismo imperante y abandonando la convención de la historia así como la tradicional descripción de los personajes.

Woolf siguió publicando novelas y ensayos como una intelectual pública con éxito tanto de crítica como de público. Gran parte de su obra la publicó a través de la Hogarth Press. Ha sido saludada como una de las grandes novelistas del siglo XX y una de las más destacadas modernistas.

Woolf está considerada una de las grandes renovadoras del idioma inglés. En sus obras ella experimentó con la corriente de pensamiento y lo psicológico subyacente así como los motivos emocionales de los personajes. La reputación de Woolf declinó profundamente después de la Segunda Guerra Mundial, pero su eminencia fue restablecida con el auge de la crítica feminista en los años 1970.​

Su obra fue criticada por epitomar el estrecho mundo de la intelectualidad inglesa de clase media. Algunos críticos juzgaban que carecía de universalidad y hondura, sin el poder de comunicar nada de relevancia emotiva o ética al desilusionado lector medio, cansado de los estetas de los años veinte. También la criticaron por anti-semita, a pesar de estar felizmente casada con un judío. Este antisemitismo se saca del hecho de que ella a menudo escribió sobre personajes judíos en arquetipos y generalizaciones estereotípicos.​ El creciente antisemitismo de los años veinte y treinta tuvo una influencia inevitable en Virginia Woolf. Escribió en su diario, “No me gusta la voz judía; no me gusta la risa judía.” Sin embargo, en una carta de 1930 a la compositora Ethel Smyth, citada en la biografía de Nigel Nicolson, Virginia Woolf, recuerda que presumía del judaísmo de Leonard confirmando sus tendencias snob, “Cómo odié casarme con un judío – Menuda snob que era, pues ellos tienen una inmensa vitalidad.” En otra carta a su querida amiga Ethel Smyth, Virginia da una mordaz denuncia del Cristianismo, apuntando a su “egotismo” con pretensiones de superioridad moral y afirmando que “mi judío tiene más religión en la uña de un pie –más amor humano, en un pelo.”26​ Virginia y su esposo Leonard Woolf realmente odiaban y temieron al fascismo de los años treinta con su antisemitismo sabiendo que ellos estaban en la lista negra de Hitler. Su libro de 1938 Tres guineas era una censura al fascismo.

Las peculiaridades de Virginia Woolf como escritora de ficción han tendido a oscurecer su fuerza central: Woolf es sin duda la más grande novelista lírica en el idioma inglés. Sus novelas son altamente experimentales: una narrativa, frecuentemente sin acontecimientos y lugares comunes, se refracta – y a veces casi se disuelve—en la conciencia receptiva de los personajes. Un intenso lirismo y virtuosismo estilístico se funden para crear un mundo abundante con impresiones auditivas y visuales.

Interpretaciones y erudición modernas

Virginia Woolf en 1939.
Recientemente, los estudios sobre Virginia Woolf se han centrado en temas feministas y lésbicos en su obra, como en la colección de 1997 o ensayos críticos, Virginia Woolf: Lesbian Readings, edición de Eileen Barrett y Patricia Cramer. Más controvertidamente, Louise A. DeSalvo interpreta la mayor parte de la vida y carrera de Woolf a través de la lente del abuso sexual incestuoso que experimentó Woolf cuando era joven en su libro de 1989 Virginia Woolf: The Impact of Childhood Sexual Abuse on her Life and Work.

La ficción de Woolf también se estudia por su penetración en temas como neurosis de guerra, guerra, clase y la moderna sociedad británica. Sus mejores obras de no ficción, Una habitación propia (1929) y Tres guineas (1938), examinan las dificultades que las escritoras e intelectuales tienen que afrontar porque los hombres tienen un poder legal y económico desproporcionado, y el futuro de las mujeres en la educación y la sociedad.

El libro de Irene Coates Quién teme a Leonard Woolf: un caso por la cordura de Virginia Woolf asume la tesis de que el tratamiento que Leonard Woolf dio a su esposa fomentó su mala salud y al final fue el responsable de su muerte. La tesis, no aceptada por la familia de Leonard, ha sido ampliamente investigada y llena algunos de los vacíos en el relato habitual de la vida de Virginia Woolf. Por el contrario, el libro de Victoria Glendinning Leonard Woolf: A Biography, que tiene aún más amplia investigación y está apoyado en testimonios contemporáneos, argumenta que Leonard Woolf no sólo apoyó ampliamente a su esposa, sino que la permitió vivir todo ese tiempo proporcionándole la vida y la atmósfera que necesitaba para vivir y escribir. Relatos del supuesto anti-semitismo de Virginia (Leonard fue un judío secular) no sólo se toman en su contexto histórico sino gravemente exagerados. Los propios diarios de Virginia apoyan este punto de vista del matrimonio de los Woolf.

En vida de Virginia Woolf apareció al menos una biografía. El primer estudio autorizado de su vida se publicó en 1972 por su sobrino, Quentin Bell. En 1992, Thomas Caramagno publicó el libro The Flight of the Mind: Virginia Woolf’s Art and Maniac-Depressive Illness. La biografía de Hermione Lee Virginia Woolf (1996) proporciona un examen riguroso y fidedigno de la vida y obra de Woolf. En 2001 Louise DeSalvo y Mitchell A. Leaska editaron The Letters of Vita Sackville-West and Virginia Woolf. La obra de Julia Briggs, Virginia Woolf: An Inner Life, publicada en 2005, es el examen más reciente de la vida de Woolf. Se centra en los escritos de Woolf, incluyendo sus novelas y sus comentarios sobre el proceso creativo, para arrojar luz sobre su vida. El libro de Thomas Szasz My Madness Saved Me: The Madness and Marriage of Virginia Woolf (ISBN 0-7658-0321-6) se publicó en 2006.

La obra de Rita Martin Flores no me pongan (2006) considera los últimos minutos de la vida de Woolf para debatir temas polémicos como la bisexualidad, el judaísmo y la guerra. Escrito en castellano, la obra fue interpretada en Miami con dirección de la actriz Miriam Bermúdez.

En el cine
¿Quién teme a Virginia Woolf? fue una obra de teatro estadounidense (1962) de Edward Albee y una película (1966) dirigida por Mike Nichols (guion de Ernest Lehman adaptado a partir de la obra). Virginia Woolf no aparece como un personaje. Según la obra de teatro, el título de la obra — que es sobre una pareja casada universitaria alcohólica y disfuncional — se refiere a una broma académica sobre «¿Quién teme vivir la vida sin falsas ilusiones?».
Virginia Woolf es un personaje en la película Las horas (2002), dirigida por el director Stephen Daldry y basada en la novela homónima de Michael Cunningham, gira en torno al libro de Virginia Woolf titulado La señora Dalloway. Por su interpretación de la escritora, Nicole Kidman se llevó un Oscar a la mejor actriz.

Woolf Orlando.jpg

Orlando. A Biography, London, The Hogarth Press, 1928. Prima edizione
Virginia Woolf (1882-1941) –

Orlando.tif

“Orlando” es una novela que se encuentra al margen de la evolución literaria de V. Woolf. No es, como en “Mrs. Dalloway”, “The Waves” o “To the Lighthouse” para describir los cambios transitorios y continuos de la conciencia y su originalidad se extenderá durante tres siglos, Inglaterra y otros países y que la primera plan para establecer la biografía del narrador de su héroe-heroína ya que Orlando cambia de sexo en el medio de la historia. Orlando es un hombre primero, pero una vez que las mujeres se vuelvan, seguirá amando a las mujeres: “Como a Orlando nunca le han gustado las mujeres, y esa naturaleza humana siempre se está tirando del oído antes de adaptarse a nuevos acuerdos, aunque las mujeres a su vez Me encantó … “Esta mujer es en realidad la amiga Virginia Vita Sackville-West, la novelista que admira porque” se atreve a vivir abiertamente la dualidad de su naturaleza “. Pero lejos de asumir sin problemas para ambos sexos (como Vita), Orlando se desgarra por conflicto.

Noel Olivier;  Maitland Radford;  Virginia Woolf (née Stephen);  Rupert Brooke de NPG.jpg

De izquierda a derecha: Noel Olivier; Maitland Radford; Virginia Woolf (née Stephen); Rupert Brooke , por un artista desconocido. Mira la fuente del sitio para información adicional. Este conjunto de imágenes fue recopilado por el usuario: Dcoetzee de la National Portrait Gallery, sitio web de Londres, utilizando una herramienta especial. Todas las imágenes de este lote tienen un autor desconocido, pero hay pruebas contundentes de que se publicó por primera vez antes de 1923 (basado principalmente en la fecha estimada del trabajo del NPG).

Julia y los niños en las clases 1894.jpg

Thoby, Vanessa, Virginia, Julia y Adrian con su madre, Julia Stephen, dando sus lecciones en Talland House c. 1894
Anónimo – Smith College Bibliotecas

Fuente: Virginia Woolf

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